LA DOMOTICA
ANDREA JARAMILLO
jueves, 28 de marzo de 2013
DOMOTICA
jueves, 21 de marzo de 2013

A un
amigo
Un amigo no es el que te dice lo hiciste bien cuando realmente lo
estas haciendo mal, un amigo es esa persona que te hace ver tu error.
Un amigo no es el que simplemente te hace sentir el mejor y que el mundo esta a tus pies, un amigo es aquel que te aterriza y te hace ver tus fallas.
Por todo esto el decirte adiós se nos hace tan difícil el decir esas palabras
cuando nos topamos con amigos como tu, que siempre supieron lo que realmente es
ser un amigo.Un amigo no es el que simplemente te hace sentir el mejor y que el mundo esta a tus pies, un amigo es aquel que te aterriza y te hace ver tus fallas.
Tu partida nos ah dejado sin habla, no sabemos ni que pensar, jamás imaginamos que tu adiós fuera tan pronto, y realmente te llevaste una parte de cada una de las personas que te conocieron que gozaron la dicha de ser tus amigos.
Eres fuiste y siempre serás una persona a la cual recordaremos con gran alegría y con gran gozo, una persona a la cual siempre recordaremos y tendremos recuerdos bonitos que tu nos dejaste.
Lo único que no recordaremos con alegría, fue ese momento en el cual te volviste el centro de atención, ese momento en el cual ya no hablaste con nosotros, ese momento en el cual ya no quisiste vivir mas, ese momento en el cual nos desgarraste el corazón y las entrañas, ese momento en el cual se nos rompió el alma al verte en ese ataúd de madera rígido y frió, y sin poder si quiera poderte decir tantas cosas que seguramente te hubieran hecho cambiar de opinión con la decisión que tomaste, pero eso es algo que solo Dios y tu sabrán por el resto de nuestras vidas.
Créeme que eres un amigo al cual yo llegue a estimar en demasía, un amigo al cual me duele su partida y el saber que jamás volveré a charlar contigo, tu eres un amigo que se fue cargado de grandes cosas, ya que te llevaste lo mejor de cada persona a la cual tu conocías y te llevaste tal vez lo mas importante para mi, el respeto y el cariño de todos nosotros y eso no se compra con dinero ni con halagos se compra con el corazón sincero como tú siempre nos demostraste.
De todo corazón espero que tu familia este satisfecha con la vida que llevaste ya que realmente no creo que ninguno de nosotros la hubiera podido vivir mejor que tú y espero que el recuerdo y el cariño que te tenemos también perdure por siempre en sus corazones ah como estoy seguro que vivirá en el nuestro, por todo esto y por mucho, mucho mas te doy las gracias Paúl por ser el amigo que todos en algún momento sueñan contener y gracias también por tenerme en ese grupo selecto al cual tú alguna vez llamaste amigos. Te doy las gracias de mi parte y de todas aquellas personas que te estiman y te quieren y que esperaran el día en que el destino y dios nos reúna nuevamente en esta vida o en la siguiente por todo lo anterior gracias amigo...
Es la forma de darle un tributo a un amigo que fue un
parte aguas en mi vida y en las de muchas otras personas. (Paul Perez Vidrio
Ortiz) Te vamos a extrañar tanto tus familiares como amigos, siempre serás una
parte importante de nuestras vidas.
lunes, 4 de marzo de 2013
Poema 20
(de Veinte poemas de amor y una canción desesperada)Dolores del Río. Fotografía de Tina Modotti, amiga del poeta
PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
ternura
LA GRAN MISERIA HUMANA.
Una noche de misterio,estando el mundo dormido
buscando un amor perdido,
pasé por el cementerio Desde su azul hemisferio,
la luna su luz ponía,
sobre la Gran Muralla fría,
de la Necrópolis Santa,
en donde a los muertos canta,
el búho su triste elegía.
La luna sus limpideces,
a las tumbas ofrecía,
y pulsaba el áura umbría,
el arpa de los cipreses
Y aquellas lobregueces,
de mi corazón hermanas,
me inspiraron y con ganas
de interrogar a la Parca
entré a la Glacial Comarca
de las Miserias Humanas
Acompañado de un cierzo
los difuntos visité
y en cada tumba dejé
una lágrima y un verso
¿Estaba allí de perverso,
entre seres no ofensivos?
¿Fuí a perturbar los cautivos,
en sus sepulcros desiertos?
Pues no, fuí a visitar a los muertos,
por tener miedo a los vivos.
La noche estaba muy bella,
y el aire muy sonoro,
y una dalia de oro,
semejaba cada estrella
Sentí vacilar mis pies,
en tan lúgubre mansión,
me senté en un panteón,
con la lira en una mano,
y como un revuelto oceáno
temblaba mi corazón
Bajo de un ciprés sombrío,
y verde cual la esperanza
con su fúnebre acechanza
estaba un cráneo vacío,
Y sentí pavor y frío,
al mirar la calavera,
pareciéndome en su esfera,
que se reía de mí,
y yo de ella me reía,
al verla calva y tan fiera.
Dime hermana calavera,
¿que hiciste la carne aquélla,
que te dio hermosura bella,
cual lirio de primavera?
¿Que se hizo tu cabellera,
tan frágil y tan liviana,
dorada cual la mañana,
de la aurora al nacimiento?
dime, ¿que se hizo tu pensamiento?
Responde, Miseria Humana
Calavera sin antojos,
dime ¿ que hiciste tus ojos,
con que mataste de hinojos,
a idílicos corazones?
aquí donde no hay tropel,
cCalavera sin resabios,
dime ¿que se hicieron tus labios,
tan rojos como el clavel?
Y dulces como la miel,
de la Campiña Romana,
esos tus labios de grana,
llenos de pasión medida,
¿que se hicieron en la vida?
Responde, Miseria Humana.
Calavera a quien feliz,
besa la luna de plata,
¿porque te encuentras ñata,
si era larga tu nariz?
¿Dónde está la masa gris,
de tu cerebro pensante?
donde en bello semblante,
y mejilla sonrojada,
a veces en noche helada,
quiso robarse un amante.
Aquí donde todo es calma,
contesta, cráneo vacío,
¿que se hizo tu poderío,
y el placer de tu alma?
¿Qué fue de tu aurina palma,
que te dio el amor un dia,
tu altivez, tu bisarria,
tus sonrisas que mintieron
dime – dime que se hicieron?
Oh, calavera sombría
A mis interrogaciones
el cráneo blanco callaba,
mientras la luna alumbraba
sarcófagos y panteones
Y dije sin aflicciones,
si eres el cráneo de aquélla
que en la vida sin querella
me despreció con desdén,
despréciame ahora también,
eclipsa otra vez mi estrella
Aquí en esta soledad,
donde solo cruza el cocuyo,
¿qué se hizo tu orgullo,
tu amor y tu vanidad?
¿Que se hizo tu potestad,
de persona soberana,
tan débil y tan galana?
Responde, Miseria Humana
Y de pronto dijo la calavera:
Vanidad de vanidades
solamente son tus galas,
Oh, mariposa sin alas,
llorad a tus liviandades
Las éticas realidades,
realidades que te circundan,
con profundo marasmo,
donde infecundo es el amor,
aquí es donde terminan
las vanidades del mundo
Aquí en este Camposanto
se terminan los amores,
el poderío y el encanto,
las alegrías y los dolores,
secan los ojos el llanto,
y el mundo vivo suspira
Aquí no llega la ira,
de la muchedumbre inquieta,
aquí se termina el poeta,
y se enmudece la lira
En este mundo idealista,
de egoísmo y de censura,
tan sólo la sepultura,
es la que no es egoísta
Ella recibe humanista,
al santo y al condenado,
al pobre, al acaudalado,
al perverso, al bueno,
al caco y al honrado,
al bruto y al ilustrado
Al rodad el ataúd,
y abrirse la sepultura,
se igualan en linea oscura,
el crimen y la virtud
Y en eterna laxitud
queda todo movimiento
lanza quejidos el viento,
y la soledad aterra,
y ruedan sobre la tierra
cráneos sin pensamiento
Aquí en este Camposanto,
termina del vate el canto,
del músico su sonido,
y el cerebro se consume
Aquí quedó el sofoco,
y sólo queda el recuerdo,
aquí tanto vale un cuerdo
como lo que vale un loco.
Todo corazón se aterra
al llegar a esta Mansión,
viendo cavar el cajón,
que se comerá la tierra
Cuando una tumba se cierra,
el alma gime asustada,
y esta humana bandada,
que a otros vienen a enterrar,
mañana en este lugar,
serán polvo y serán nada
En esta Mansión Glacial,
donde el fatuo refleja,
se pudre la carne vieja,
como la carne jovial,
Aquí el necio se hace igual
al urbano de ilustrada
sociedad civilizada
y aquí la Diosa Riqueza,
es igual a la pobreza,
todo aquí es polvo y es nada
Y decía la calavera:
Aquí en este erial,
donde sucumbir es ley,
el esqueleto de un Rey,
al de un esclavo es igual
Aquí con este toque funeral,
de la sonora campana,
queda la cabeza cana,
como la de un negro pelo,
y ñata donde recelosa,
es la Calavera Humana
Tan sólo el dolor es fuerte,
la vida es vano capullo,
yo vi acobardarse mi orgullo,
bajo el peso de la muerte
Llorar en estos desiertos,
es una cosa muy vaga,
porque el llanto nada paga,
ni resucita a los muertos
Que de paños recubiertos,
está la loza fría,
aquí en un tétrico día,
cae el que peca y el que no peca,
así haciendo horrible mueca,
la calavera decía
Aqui esta la gran verdad,
que sobre el orgullo pesa,
aquí la gentil belleza,
es igual a la fealdad
Aquí acaba la maldad,
y acaba también la bondad
apreciada aquí la mujer casada,
es igual a la soltera,
me decía la calavera,
con su voz apagada
Como la primera estrella,
o la flor del Tulipán,
a quien las auroras dan,
el rocío que se delie,
Aquí el que de mi se ríe,
de el mañana se reirán
Yo escuché aquella cosa
y todo lleno de espanto
salí de aquel Camposanto
como veloz mariposa
La luna pura y radiosa
vertía su lumbre fugaz
y la calavera audaz
dijo al mirarme correr
“Aquí tienes que volver,
y calavera serás”
Ante razón tan sentida,
sentí por el cuerpo mío
un extraño escalofrío
casi perdiendo la vida
Llegué a mi celda cristiana
meditando que mañana,
por firme ley de la parca
debo habitar la comarca
de la Gran Miseria Humana.
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